He recorrido un largo camino. Conocí lugares, personas, personajes. Viajé en bondis, en camiones, autos, barcos, velero, en ferry, en avión y a pata. Aprendí y enseñé, grité y callé, me divertí y aburrí, trabajé, comí, nadé, escalé, crecí, caminé y caminé. Viví con mucha gente y también en soledad. Asistí a maravillosos paisajes de la naturaleza y a increíbles construcciones humanas.
Decidí volver, quien sabe si para tomar envión y volver a salir, o si a pasar una larga temporada reacomodándome en esta bella vida porteña.
Por supuesto hay mucho más para mostrar, pero por lo pronto os doy las gracias por acompañarme en esta viaje con sus comentarios y limaduras. Quédense por aquí que seguirá habiendo Brasil.

El pelo: bajó.